Las personas plenamente vivas

Reflexiones espirituales, columna de Roberto Díaz y Díaz: Las personas plenamente vivas

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Las personas plenamente vivas son las que emplean todas sus facultades, poderes y talentos humanos a plenitud. Funcionan en forma total sus sentidos externos e internos. Se sienten cómodos, y están abiertos a la experiencia, y a la expresión plena de todas las emociones humanas. Están vibrando, y están vivas en mente, corazón y voluntad. No tienen miedo de viajar con el acelerador a fondo. Como dijo el filósofo: “Apunta hacia la luna, aun cuando falles, aterrizarás entre las estrellas”. “Si piensas que todo el mundo está contra ti, recuerda que los aviones se elevan contra el viento”. Y si quieres ver las cosas que nunca has visto, haz cosas que nunca has hecho. “Hoy es el mañana por el que te preocupabas ayer”.

La aventura más maravillosa no es llenar de sueños nuestras vidas, sino de hacer de cada momento algo tan fuera de lo común, que parezca un sueño a la hora de recordarlo. El amor aunque sea dulce, siempre tiende a agriarse; pero si lo mezclas con sabiduría y madurez, va a ser un amor para toda la vida. Cuando la determinación de triunfar es lo suficientemente fuerte, el fracaso, jamás te alcanzará. Las personas plenamente vivas, viven con la confianza que si uno está vivo, y completamente funcional, en todas sus partes y cualidades, el resultado será armonioso y no caótico. Son personas que desarrollan sus sentidos a plenitud, ven un mundo hermoso, escuchan su música y su poesía, huelen la fragancia de cada día nuevo, y saborean la delicia de cada momento.

La fealdad les lastima sus sentidos, y hay aromas que los ofenden. La injusticia, los crímenes y la deshonra los exacerban. Estar plenamente vivo, significa estar abierto a la experiencia humana entera. Es una lucha por escalar una montaña, pero cuando se llega a la cima, la vista es magnífica. Los individuos que están plenamente vivos tienen una imaginación activa y un sentido del humor cultivado. Son sujetos que están vivos en sus emociones, experimentan asombro, temor, ternura, compasión, agonía y éxtasis. Sueña lo que quieras soñar, ve a donde quieras ir, se lo que quieras ser, porque tienes tan solo una oportunidad para hacer todo lo que quieras hacer.

La gran diferencia entre lo material y lo espiritual, es que lo material tiene un valor temporal y momentáneo, mientras que lo espiritual tiene un valor infinito. La alegría comienza en el mismo momento en que cesas la búsqueda de tu propia felicidad y procuras la de otros. Las personas plenamente vivas. No solo están vivos en su cuerpo sino también en su mente. Comparten la frase de Sócrates: “Una vida irreflexiva no vale la pena vivirla”. Siempre son cuidadosos y reflexivos. Son capaces de hacer las preguntas correctas acerca de la vida y son suficientemente flexibles, como para dejar que la vida los cuestione.

Las personas que están plenamente vivas, están contentas de estar vivas y de ser quienes son. Aman a otros de manera delicada y sensitiva. Están al pendiente de los demás de su felicidad, y de su seguridad. El éxito de los seres que aman, son tan reales para ellos como los suyos propios. Tienen una razón para existir y una razón para morir. Y cuando estas personas mueran sus corazones estarán llenos de gratitud, por todo lo que ha sido en nuestra forma de ser una experiencia bella y plena. Memoriza las siguientes frases: “Aquel que tiene fe, encuentra el éxito en donde muchos fracasan”. “Puedes llegar tan lejos como te lleven tus sueños”. “Sé paciente con todo el mundo pero sobre todo contigo mismo”. “Si ves a alguien sin una sonrisa, dale una de las tuyas”. “El que busca un amigo sin defectos, se quedará solo toda la vida”. En esta vida todo da vueltas... no hagas lo que no quieres que te hagan a ti. Hay un montón de días bellos que aún vendrán, lo pasado pasó... pero el mañana durará siempre. “Más vale tu sonrisa triste, que la tristeza de no verte sonreír.”

Obviamente, quienes están plenamente vivos, experimentan fracasos y éxitos, precisamente porque están plenamente vivos. Están abiertos tanto al dolor como al placer. Tienen muchas preguntas y algunas respuestas. Lloran y ríen. Sueñan y esperan. Un ejemplo de persona plenamente viva es Jesús. Que dio su vida, y la dio en forma completa y generosa. Porque no hay amor más grande que dar la vida por la persona amada. Y Jesús nos amó hasta la muerte, dándose sin esperar nada, y generando amor, vida y esperanza.

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